martes, 10 de enero de 2012

Ariel Prieto: “Desde Cuba me preparé para esto”


CARACAS.- Muchas cosas cambiaron desde que aquel lanzador que rondaba las 100 millas por hora desertó de Cuba, solo por cumplir el sueño de ser grandeliga.

Fue en 1995, con la huelga de peloteros ya superada, cuando Ariel Prieto abandonó la isla y se instaló en Miami, para luego ser tomado por los Atléticos de Oakland, en la quinta casilla del draft amateur, por encima de, nada menos que, Roy Halladay y Todd Helton, entre otros.

Ese mismo año debutó en las mayores y labró una carrera de seis temporadas, llenas de lesiones y de mucho aprendizaje, que tiempo después lo llevaron a tomar las riendas del actual campeón venezolano, Caribes de Anzoátegui. “Desde que salí de Cuba me preparé para vivir esto. Desde que estaba en Oakland siempre busqué la forma de aprender las pequeñas cosas del beisbol, para enseñarle a mis dirigidos cómo ganar juegos. Para eso estoy aquí, para que aprendan a levantarse, salir de las malas rachas, le echen pierna y luchen por lo que soñaron.”, afirmó el dirigente isleño.

Prieto salió de La Habana hace 27 años. Aunque logró su meta de llegar a las mayores, todavía su mente recuerda con afecto sus orígenes. En la isla tiene parte de su vida. “A mi mamá, apenas, me la pude traer hace tres meses. Allá todavía tengo a mi papá y mi abuela, además de varias amistades. Una o dos veces al mes tengo contacto con ellos. También veo mucho el beisbol cubano. En Internet reviso sus números y cómo están las cosas en el país”.

Davalillo guía
Cuando aquel esperanzado Prieto llegó a Oakland, en el lineup de los Atléticos figuraban los nombres de Mark McGwire, Rickey Henderson, Rubén Sierra y el novato Jason Giambi. Pese a que en ese entonces fue dirigido por Tony LaRussa, las referencias del cubano son otras: “Me guío en lo que aprendí de muchos mánagers, pero en especial de Mako Oliveras y Marco Davalillo, quien fue el último que me dirigió en el beisbol invernal. A él lo admiro mucho porque es muy agresivo en el juego. Eso siempre quedó grabado en mi mente y hoy día trato de ponerlo en práctica”, mencionó.

En medio de su naciente carrera como mandamás, Prieto afirma que aprende cada día del beisbol: “Quiero entregarle a los muchachos lo que aprendí como jugador. Deseo que se sientan libres de hacer su juego, porque eso da buenos resultados. Si no les das confianza, no tiene sentido”, concluyó el estratega cubano.

En Puerto La Cruz hay algo especial
La primera vez que Ariel Prieto vino al país como lanzador fue en la postemporada 2005-2006, con los Tigres de Aragua. Pero el flechazo lo recibió en la zafra 2007-2008, cuando terminó su carrera como pitcher de Caribes. Después de allí regresó como coach, durante cuatro temporadas. “Tengo muchos años trabajando cerca de este equipo. Conozco a sus peloteros y por eso quise dedicarme a ellos. La gerencia sabe que yo vengo a superarme”, dijo.

Sobre Puerto La Cruz afirmó: “Su fanaticada es especial y siento que hemos recuperado su confianza. Me gusta mucho esta ciudad, sus playas y calles. Su gente es muy alegre y eso me encanta. La gente me reconoce y me siento parte de ellos”.

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